La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa —UNECE, por sus siglas en inglés— ha publicado su nuevo Policy Brief on Ageing No. 31, titulado Changing the Narrative on Ageing and Older Persons, en el que reclama una transformación profunda de la forma en que las sociedades hablan del envejecimiento y de las personas mayores.
El documento advierte de que las narrativas públicas sobre la vejez no son neutrales. La manera en que los medios de comunicación, las instituciones, los responsables políticos y la sociedad en su conjunto representan el envejecimiento influye directamente en las prioridades públicas, en el diseño de políticas, en la asignación de recursos y en la forma en que las propias personas mayores son reconocidas —o invisibilizadas— como sujetos de derechos.
En este marco, UNECE menciona la experiencia de HelpAge International España como ejemplo de buena práctica, a través de su trabajo para promover una comunicación libre de edadismo sobre las personas mayores. Además, HelpAge España participó en el evento internacional de presentación del documento, celebrado en el marco del Policy Dialogue on Changing the Narrative on Ageing and Older Persons, con la intervención de Irene Arcas Mantas, directora de HelpAge International España, quien presentó el enfoque de la organización para avanzar hacia narrativas más justas, precisas y respetuosas sobre la vejez.
Esta mención supone un reconocimiento internacional al trabajo desarrollado por HelpAge España en la lucha contra el edadismo y en la promoción de una comunicación basada en derechos humanos, evidencia y participación de las propias personas mayores.
Cambiar la narrativa: una condición para combatir el edadismo
El nuevo policy brief de UNECE parte de una premisa clara: las sociedades longevas necesitan nuevos marcos narrativos. Durante décadas, el envejecimiento de la población se ha presentado con frecuencia como una amenaza, una carga o una crisis. Expresiones como “tsunami demográfico”, “bomba de relojería” o “colapso del sistema” no solo simplifican una realidad compleja, sino que contribuyen a reforzar una mirada alarmista sobre la longevidad.
Estas narrativas pueden tener consecuencias profundas. Cuando el envejecimiento se comunica exclusivamente desde el coste, la dependencia o el deterioro, se estrecha el debate público y se dificulta el desarrollo de políticas integrales, preventivas y basadas en derechos. Además, se corre el riesgo de presentar a las personas mayores como un grupo homogéneo, pasivo y dependiente, en lugar de reconocer la diversidad de sus trayectorias, capacidades, necesidades, contribuciones y proyectos de vida.
UNECE subraya que cambiar la narrativa sobre la vejez no significa negar los desafíos asociados al cambio demográfico. Al contrario, implica abordarlos con mayor rigor. Las sociedades deben prepararse para vidas más largas, adaptar sus sistemas de cuidados, fortalecer la protección social, garantizar la accesibilidad, combatir la soledad no deseada, reducir las brechas digitales y asegurar la participación de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida pública. Pero estos retos no pueden abordarse desde discursos que convierten la edad en un problema.
El verdadero desafío no es que las personas vivan más años. El desafío es construir sociedades capaces de garantizar derechos, autonomía, cuidados, participación y dignidad a lo largo de todo el curso de vida.
HelpAge España en el diálogo internacional sobre narrativas de la vejez
La participación de Irene Arcas Mantas, directora de HelpAge International España, en el diálogo organizado por UNECE permitió trasladar al ámbito internacional una de las líneas estratégicas de trabajo de la entidad: la necesidad de revisar críticamente los lenguajes, imágenes y marcos interpretativos que se utilizan para hablar de las personas mayores.
Durante su intervención, HelpAge España presentó su guía para una comunicación libre de edadismo, una herramienta práctica dirigida a medios de comunicación, administraciones públicas, organizaciones sociales y profesionales de la comunicación. Esta guía ofrece recomendaciones para evitar representaciones estereotipadas de la vejez y promover una comunicación más precisa, inclusiva y respetuosa.
El enfoque presentado por HelpAge España insiste en que el edadismo no siempre aparece de forma explícita. Puede manifestarse en titulares alarmistas, en imágenes que asocian automáticamente vejez con fragilidad, en relatos que infantilizan a las personas mayores, en la ausencia de sus voces o en la tendencia a hablar de ellas únicamente como receptoras de cuidados.
Por ello, comunicar sin edadismo no consiste solo en evitar términos ofensivos. Exige revisar el enfoque completo desde el que se construye la información: quién habla, quién aparece representado, qué imágenes se utilizan, qué problemas se visibilizan, qué capacidades se reconocen y qué papel se atribuye a las personas mayores en la sociedad.
De la representación asistencialista al enfoque de derechos
Uno de los principales aportes del trabajo de HelpAge España es situar la comunicación sobre la vejez dentro de un marco de derechos humanos. Las personas mayores no son únicamente beneficiarias de servicios, destinatarias de cuidados o población vulnerable. Son titulares de derechos, ciudadanas con voz propia y agentes activos en sus comunidades.
Esto no significa invisibilizar las situaciones de vulnerabilidad que afectan a muchas personas mayores. La pobreza, la soledad no deseada, la falta de apoyos, la discriminación, la violencia, las barreras de accesibilidad o la exclusión digital son realidades que deben ser denunciadas y abordadas desde las políticas públicas. Pero reducir toda la vejez a vulnerabilidad produce una representación incompleta y discriminatoria.
Una comunicación rigurosa debe ser capaz de mostrar, al mismo tiempo, las desigualdades que afectan a las personas mayores y su capacidad de agencia, participación y contribución social. Debe reconocer que la vejez es una etapa profundamente diversa, atravesada por factores como el género, la situación económica, el territorio, la discapacidad, el origen, la salud, las redes de apoyo, la vivienda o el acceso a recursos y servicios.
Desde esta perspectiva, el lenguaje no es un elemento secundario. Las palabras construyen marcos de interpretación. Las imágenes fijan imaginarios sociales. Los relatos influyen en las expectativas colectivas sobre lo que significa envejecer. Por eso, transformar la comunicación es también transformar las condiciones culturales que permiten que el edadismo se reproduzca.
Narrativas públicas y políticas públicas: una relación directa
El policy brief de UNECE recuerda que las narrativas sobre el envejecimiento tienen efectos concretos sobre las políticas públicas. Cuando el envejecimiento se interpreta principalmente como una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas, el debate tiende a centrarse en el coste. Cuando se comprende como una transformación estructural de las sociedades, se abre la posibilidad de diseñar respuestas más amplias, más preventivas y más orientadas al bienestar colectivo.
Cambiar la narrativa implica, por tanto, ampliar el marco de las políticas de envejecimiento. No se trata solo de pensiones o servicios sanitarios. Se trata también de vivienda, cuidados, movilidad, empleo, aprendizaje a lo largo de la vida, participación social, cultura, urbanismo, protección frente a la violencia, acceso digital, emergencias, cambio climático y lucha contra la discriminación.
Las sociedades longevas requieren políticas transversales y coherentes. Pero también requieren relatos públicos que acompañen esa transformación. Si el discurso social continúa presentando la vejez como carga, pérdida o dependencia, será más difícil construir consensos para invertir en entornos accesibles, cuidados de calidad, prevención, participación comunitaria o relaciones intergeneracionales.
Por eso, la comunicación libre de edadismo es una herramienta de cambio social. Permite desplazar el foco desde la edad como problema hacia las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas que determinan cómo envejecemos.
La importancia de contar con las voces de las personas mayores
Un elemento central del enfoque defendido por HelpAge España es la participación de las propias personas mayores en los relatos que les afectan. Con demasiada frecuencia, los debates sobre envejecimiento se construyen sin contar con quienes viven esa realidad en primera persona.
Hablar de personas mayores sin personas mayores reproduce una forma de exclusión simbólica. Supone convertirlas en objeto de análisis, intervención o preocupación, pero no en interlocutoras legítimas. Frente a ello, una comunicación basada en derechos debe garantizar que sus voces estén presentes en los medios, en las campañas institucionales, en la investigación, en los espacios de decisión y en la elaboración de políticas públicas.
Esto implica consultar, escuchar y representar la pluralidad de experiencias existentes dentro de la vejez. No existe una única forma de envejecer. Hay personas mayores que cuidan y personas mayores que necesitan cuidados; personas mayores que trabajan y personas mayores excluidas del mercado laboral; personas mayores activistas, migrantes, rurales, urbanas, con discapacidad, solas, acompañadas, con altos ingresos o en situación de pobreza. Una narrativa justa debe ser capaz de reflejar esa diversidad.
Un reconocimiento al trabajo de HelpAge España contra el edadismo
La inclusión de HelpAge España en el documento de UNECE como ejemplo de buena práctica refuerza el posicionamiento de la entidad como referente técnico en la lucha contra el edadismo y en la promoción de una mirada sobre la vejez basada en derechos humanos.
Este reconocimiento se enmarca en una trayectoria de trabajo orientada a visibilizar el edadismo como una forma estructural de discriminación que afecta a la dignidad, la autonomía, la igualdad y la participación de las personas mayores. El edadismo no solo se expresa en actitudes individuales. También está presente en normas sociales, prácticas institucionales, decisiones políticas, entornos físicos y digitales, y formas de comunicación.
Por ello, combatirlo requiere una respuesta integral. Es necesario revisar leyes, políticas, servicios y sistemas de atención, pero también los imaginarios sociales que condicionan la forma en que se percibe la vejez. La comunicación es uno de los espacios donde esos imaginarios se crean, se reproducen o se transforman.
HelpAge España trabaja para que las personas mayores sean representadas desde su diversidad, dignidad y ciudadanía plena. La guía de comunicación libre de edadismo forma parte de este compromiso: ofrecer herramientas concretas para que medios, instituciones y organizaciones puedan comunicar mejor, con más rigor y sin reproducir estereotipos discriminatorios.
Hacia sociedades para todas las edades
El llamamiento de UNECE es claro: las sociedades deben abandonar las narrativas que presentan el envejecimiento como una crisis inevitable y avanzar hacia marcos más equilibrados, realistas y basados en evidencia. Esto exige reconocer los desafíos del cambio demográfico, pero también las oportunidades de construir sociedades más inclusivas, accesibles y sostenibles para todas las generaciones.
Cambiar la narrativa sobre la vejez es una tarea política, cultural y comunicativa. Requiere liderazgo institucional, responsabilidad mediática, participación de la sociedad civil y presencia activa de las personas mayores en los espacios donde se define cómo queremos vivir y envejecer.
Para HelpAge España, este reconocimiento internacional confirma la importancia de seguir impulsando una comunicación que no reduzca la vejez a dependencia, coste o vulnerabilidad, sino que reconozca a las personas mayores como titulares de derechos, protagonistas de sus vidas y parte imprescindible de nuestras sociedades.
La forma en que hablamos de la vejez importa. Importa porque moldea actitudes, decisiones y políticas. Importa porque puede reforzar la discriminación o contribuir a desmontarla. E importa porque una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática no puede permitirse construir su futuro dejando fuera a quienes ya han vivido más años.
Cambiar la narrativa sobre la vejez es, en definitiva, una condición para avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas y libres de edadismo.


