Día Mundial de los Refugiados: cómo viven los mayores en Sudán del Sur

19/06/2017

Halima Baraka Osman, 80 años, lleva viviendo desde hace 8 años en el campo de refugiados de Mornei

Mujer mayor en Sudán del Sur©HelpAge International

«He perdido a mis hijos y mi casa del pueblo durante el conflicto y ahora vivo sola. Al principio, me había quedado en la casa de un vecino. HelpAge me ha proporcionado un nuevo hogar hace poco. Abdullah Mohamed Ishaq (uno de los trabajadores sociales de la comunidad de HelpAge) ha construido un hogar para mí en un día antes de que la temporada de lluvias comenzara, con los materiales que HelpAge nos facilitó. El nuevo hogar me ha hecho muy feliz porque me protege de las lluvias y el frío.

A veces voy al centro social, pero no puedo ir tan a menudo porque tengo dolores en el pecho. Intento ir los domingos y los jueves. No tengo un trabajo. Me gustan las clases de comida y me encanta beber té y hablar con la gente. No puedo hablar árabe ya que mi lengua local es masalit, y muy pocas personas hablan mi lengua en el centro. Suelo comer con mis vecinos».

Abdulla Ibrahim Adam, 70 años, vive con su hija y sus 5 nietos (2 niños y 3 niñas) en el campo de refugiados de Mornei. Abdulla es amputado y camina ayudándose de las muletas.

Hombre mayor en Sudán del Sur©HelpAge International

«Puedo caminar hacia la casa de mis vecinos, pero ya no puedo ir hasta mi granja o recoger el pasto. Si no hubiera recibido el hogar, no habría sobrevivido porque el valle donde vivía se había inundado. Le soy muy agradecido a HelpAge por habernos traído los materiales necesarios para construir hogares. Recibí los materiales antes de que empezara el Ramadán. Mi hija y el trabajador social de la comunidad de HelpAge me ayudaron construir mi cabaña. Me gusta, pero solía vivir en una casa mejor en mi pueblo. Solía ir al centro social, pero ahora los trabajadores sociales de la comunidad vienen a visitarme a mi casa. Mi hija me ayuda, trayéndome agua, construyendo la valla para proteger nuestro recinto y recogiendo leñas.

Pensando en el futuro, me gustaría tener un burro. Cuando mi hija sale de casa, me quedo solo en la casa, por lo que, un burro me ayudaría moverme con más facilidad. Con respecto a mis nietos, quiero que crezcan en seguridad y que vayan a la escuela. Uno de mis nietos ya no va a la escuela. No tenemos dinero para pagar los libros y ni la ropa para que mis nietos puedan ir a la escuela».

Hoy, Día Mundial de los Refugiados, es una ocasión más para concienciar a la sociedad sobre la situación de los refugiados mayores y luchar para poder ofrecerles una vida digna, sana y activa. 

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