Por primera vez en su historia, la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) centrará su atención de forma específica en lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres mayores en la CSW70, un paso histórico que llega tras mucho tiempo de espera.
Después de casi siete décadas dando forma a las prioridades globales sobre igualdad de género, la CSW está abordando directamente a un grupo que ha permanecido en gran medida invisible a lo largo de sus 69 sesiones anteriores: las mujeres mayores.
Esto indica un reconocimiento creciente de que la igualdad de género no puede lograrse si se ignoran las realidades de la vejez. En todo el mundo, las mujeres mayores contribuyen a sus comunidades, apoyan a sus familias, lideran iniciativas locales y transmiten conocimientos entre generaciones, todo ello mientras afrontan desigualdades estructurales de larga data. Sus derechos, perspectivas y liderazgo son esenciales para cualquier agenda global creíble de igualdad de género.
Este avance, la inclusión de una mesa redonda ministerial dedicada a las mujeres mayores en la CSW70, es el resultado de un esfuerzo persistente y colectivo. Los miembros de la red global de HelpAge han defendido incansablemente que las experiencias de las mujeres mayores sean reconocidas y reflejadas en la agenda de la CSW. De manera crucial, las propias mujeres mayores han sido centrales en este progreso, alzarando su voz para defender sus derechos y contribuir a construir un futuro más justo para las generaciones que vienen detrás.
¿Por qué importan las mujeres mayores?
Hoy en día, más de una cuarta parte de las mujeres del mundo tiene más de 50 años. Y para 2050, esta cifra aumentará hasta el 35%.
Sin embargo, cuando hablamos de igualdad de género, las mujeres mayores casi nunca se mencionan. De hecho, solo el 0,1% de la ayuda destinada a la igualdad de género hace alguna referencia a ellas.
Hace treinta años, la Declaración de Beijing reconoció que las mujeres mayores enfrentan desafíos específicos, desde la pobreza y la mala salud hasta la violencia y la discriminación. Pero, a pesar de las promesas de mejorar sus vidas, el progreso ha sido lento. Hoy, las mujeres mayores siguen siendo invisibles en los debates, las políticas y la financiación relacionados con la igualdad de género.
Mientras se celebra la CSW70, la inclusión de las mujeres mayores en la agenda marca una apertura importante, pero es solo un punto de partida. La mesa redonda ministerial crea una oportunidad poco común para que los gobiernos reconozcan las brechas en los marcos actuales de igualdad de género y comiencen a abordar cómo las políticas, los datos y la financiación pueden reflejar mejor la vida de las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital.
Convertir este momento en un cambio significativo requerirá una voluntad política sostenida más allá de la CSW70. Los gobiernos deben pasar del debate a la acción: dialogar con las mujeres mayores, comprender las barreras específicas que enfrentan y comprometerse con medidas concretas que promuevan y protejan sus derechos. Solo entonces la igualdad de género significará realmente igualdad para todas las mujeres, en todas las etapas de la vida.



