Un mundo urbanizado que envejece: desarrollando espacios urbanos para las personas mayores

01/08/2019

La población mundial está urbanizándose y envejeciendo a un ritmo muy acelerado, especialmente en países de ingresos medios y bajos. En este siglo cambiará la forma en que vivimos, trabajamos, nos divertimos, nos relacionamos y disfrutamos de los entornos urbanos en las distintas etapas de la vida. En un mundo cada vez más urbano, garantizar el ejercicio de los derechos sin discriminación por razón de edad es clave para construir comunidades inclusivas, sostenibles, seguras y prósperas para todas las personas.

La accesibilidad física a los servicios y a los diferentes entornos que componen una ciudad es fundamental, pero más allá de esto ¿qué hace que los espacios urbanos sean verdaderamente inclusivos y habitables? ¿Cuál es la relación entre la salud en edades avanzadas y el entorno urbano físico, social y económico? ¿Qué hace que las personas mayores que viven en las ciudades se sientan vulnerables a los delitos o a los desastres, y cómo afecta esto a su vida diaria o a la asistencia que reciben?

Diferentes estudios demuestran que las ciudades suponen un obstáculo físico, social y económico para las personas mayores, que les impide ejercer su derecho a vivir con dignidad y seguridad o a disfrutar de su entorno. Iniciativas innovadoras como la Red Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Ciudades y Comunidades Adaptadas a las Personas Mayores están tratando de dar una mejor respuesta a las necesidades de los residentes de más edad.

La urbanización y el envejecimiento de la población mundial son dos tendencias que también encontramos en los principales procesos globales como la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Cumbre Humanitaria Mundial o la Nueva Agenda Urbana (como parte del proceso de Hábitat III). Estos procesos hacen un llamamiento por una urbanización inclusiva que permita a las personas mayores participar en la planificación y en la toma de decisiones.

Ciudades y envejecimiento

Consecuencias del envejecimiento de las poblaciones urbanas.

Diabetes: El 75% de las personas que viven con una enfermedad no transmisible tienen más de 60 años y 2/3 viven en entornos urbanos que no favorecen la actividad física, carecen de espacios verdes y no fomentan dietas saludables.

Contaminación: Más de 7 millones de las muertes que se producen están relacionadas con la contaminación. Este fenómeno afecta de manera desproporcionada a las personas mayores que como consecuencia sufren afecciones respiratorias crónicas, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Demencia: Se prevé que el número de residentes urbanos que viven con demencia se duplicará cada 20 años. Un 58% de las personas con demencia ya vive en ciudades de países de ingresos medios y bajos.

Los derechos humanos en las ciudades.

A nivel social: Los estereotipos negativos asociados a las personas mayores y el desconocimiento de la diversidad que existe en la vejez afecta a la participación, la toma de decisiones y el desarrollo de actividades de las personas mayores en entornos urbanos.

En relación con el espacio: Los espacios y servicios poco accesibles, las viviendas inadecuadas, las calles hostiles, el mobiliario urbano invasivo, el transporte público deficiente y la creciente inseguridad limitan el ejercicio de los derechos en edades avanzadas.

A nivel económico: La vida en la ciudad tiene un coste más elevado y discrimina tanto a las personas mayores como aquellas que viven en la pobreza o que trabajan en el ámbito informal, lo que repercute en la capacidad de vivir con un ingreso seguro.

Proteger y promover nuestros derechos en la vejez.

Ciudades para todas las personas: asegurar que las ciudades sean lugares donde todas las personas puedan disfrutar de sus derechos, independientemente de su edad, es clave para crear comunidades que sean inclusivas, sostenibles, seguras y prósperas. Las ciudades deben combatir la discriminación basada en la edad en todas sus formas para garantizar que los derechos sean protegidos y promovidos a lo largo de toda la vida.

Invertir en transporte sostenible: El transporte público asequible, accesible y adecuado se vuelve cada vez más relevante en edades avanzadas para mantener relación con familiares y amigos, y poder acceder a servicios y medios de subsistencia. La inversión en transporte público también reduce la contaminación del aire y la congestión, creando entornos urbanos agradables, transitables y centrados en las personas.

Espacios públicos verdes: Los espacios verdes, públicos, seguros y accesibles facilitan la interacción intergeneracional, favorecen el ejercicio de actividades que proporcionan un medio de subsistencia, fomentan la actividad física y proporcionan espacios para el ocio y el descanso de la vida de la ciudad.

Comunidades intergeneracionales: Las comunidades deben fomentar la interacción social e intergeneracional y facilitar las relaciones con las demás personas que viven en el entorno más cercano para fortalecer las redes sociales y combatir el aislamiento social.

Vivienda: Proporcionar una vivienda segura y asequible para todos, con un diseño flexible que tenga en cuenta las necesidades cambiantes de las personas a lo largo de la vida. Las políticas de vivienda deben respaldar los derechos de propiedad, particularmente para las mujeres mayores.

Actividades que se desarrollan en la calle como medios de vida informales: Se debe reconocer el lugar que ocupan los espacios públicos a la hora de facilitar las actividades económicas informales de pequeña escala, fundamentales para que millones de personas en países de ingresos medios y bajos puedan subsistir, especialmente en edades avanzadas. Los cambios que se produzcan en los espacios públicos no deben interrumpir las actividades que suponen una oportunidad de generar ingresos.

Entornos urbanos saludables: Los entornos urbanos deben promover tanto una alimentación asequible y saludable como estilos de vida activos, para combatir las altas tasas de enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer.

Aire limpio: es necesario reducir de forma muy significativa la contaminación procedente de los vehículos y la industria, entre otros, para reducir los fallecimientos que se producen anualmente en todo el mundo debido a enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares e infecciones respiratorias agudas debido a la contaminación del aire.

Vivir con demencia: los servicios y los espacios públicos deben diseñarse teniendo en cuenta las necesidades del creciente número de personas que viven con demencia en las ciudades, sensibilizando a la población y capacitando a los profesionales de la salud.

Resiliencia y respuesta ante desastres: Las ciudades deben fortalecer la resiliencia de comunidades enteras, incluidas las personas mayores, que se enfrentan a la inseguridad del cambio climático, los conflictos y los desastres humanitarios. Para desarrollar la resiliencia de la comunidad y responder adecuadamente a los desastres es necesario incluir a las personas mayores en los programas de formación y practicar los protocolos de actuación con ellas para garantizar la seguridad y la protección de todas las personas.

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