Jesusita: «Siempre he sido una luchadora»

Cuando un terremoto obligó a Jesusita a abandonar su casa en La Guaira, Venezuela, en junio de 2026, recurrió a toda una vida de experiencia. Con casi 81 años, ha vivido algunas de las emergencias más significativas de Venezuela, formando una familia y construyendo un sustento mientras navega décadas de cambios. Hoy, viviendo en una casa de campaña con su hija y su nieta, sigue enfrentándose a la incertidumbre con la misma resiliencia que la ha guiado a lo largo de su vida. 

Jesusita ha pasado décadas construyendo una vida para sí misma y su familia en La Guaira, Venezuela. Llegó a la zona hace 45 años, cuando era poco más que un páramo, y trabajó incansablemente para crear oportunidades para sus hijos y nietos. 

«Siempre he sido una mujer trabajadora», dice. 

A lo largo de los años, gestionó un pequeño negocio desde su casa, vendiendo zapatos, agua fresca, refrescos y comidas. Gracias a la persistencia y la determinación, cotizó para su pensión, crió a cinco hijos y ayudó a mantener a su familia. Hoy, aunque está jubilada, sigue elaborando y vendiendo helado casero para complementar su modesta pensión. 

«Mis hijos ya son mayores, les he dado una educación, se han convertido en profesionales», dice. «Ya no trabajo, pero sigo ayudándoles lo mejor que puedo.» 

Frente a otro terremoto 

El reciente terremoto no es el primer desastre que ha experimentado Jesusita. Vivió el terremoto de Caracas de 1967, las inundaciones de Vargas en 1999 y ahora esta última emergencia. Estas experiencias han moldeado su resiliencia y fortalecido su determinación para seguir adelante. 

Aun así, dice que este desastre ha sido especialmente difícil porque afectó a los miembros más jóvenes de su familia que nunca antes habían experimentado un evento así. 

«Bueno, hasta ahora ha sido bastante difícil de sobrellevar, más bien en el sentido de que no esperábamos esto. Ya lo he pasado antes, pero mi hija no había vivido nada de esto, ni mis nietos». 

Aunque su edificio de apartamentos sigue en pie, las grietas en toda la estructura hacen que actualmente no sea seguro vivir en él. Como resultado, Jesusita vive en una casa de campaña junto a su hija y su nieta mientras esperan respuestas sobre cuándo podrán regresar a casa. 

Encontrar luz en circunstancias difíciles  

Entre los objetos que le ayudan a desenvolverse en la vida diaria está una lámpara solar proporcionada gracias al apoyo de CADENA International, miembro de la red global de HelpAge. La lámpara se ha convertido en una parte esencial de su rutina mientras vive en un refugio temporal. 

«Gracias por la ayuda brindada. Yo, como venezolana, estoy muy agradecida, de verdad, a las personas que han venido del extranjero para cuidarnos. Hemos recibido mucha ayuda, mucha amabilidad y mucho ánimo para mantenernos fuertes y para ayudarnos a retomar nuestras vidas. Y por eso estamos agradecidos. Estoy muy agradecida por eso.»

«La lámpara es muy importante, porque hoy estoy a oscuras. Vivo en la calle, bajo una casa de campaña, y ni siquiera tengo una vela para encender mi camino. Esta ayuda, este apoyo externo, llega hacia mí, y lo recibo con todo el amor de mi vida. Pase lo que pase, lo aceptaré con calma y estoy agradecida con todos ustedes.»

«Cada día, coloco la lámpara al sol para que se recargue. Por la noche, proporciona luz dentro de la casa de campaña, ayudándola a moverse con seguridad, encontrar lo que necesita, rezar y descansar.»

Para Jesusita, sin embargo, la lámpara representa algo más grande que una ayuda práctica. 

«Es muy importante, porque no puedes apañártelas sin luz», explica. «Siempre necesitas una luz que te guía… una luz que te acompaña, te protege y te mantiene a salvo del daño y el peligro.» 

Defendiendo a los mayores 

Aunque está agradecida por la ayuda recibida, Jesusita también está pensando en los demás de su comunidad. Le preocupa especialmente las personas mayores que viven solas o gestionan condiciones de salud sin el apoyo adecuado. 

«Con esta tragedia, lo necesitamos todo: necesitamos médicos, necesitamos comida, necesitamos mucha atención. Hay muchas personas mayores que sufren de hipertensión y que no tienen silla de ruedas. Algunos están por su cuenta, así que tienen que arreglárselas solos. Eso es lo que Venezuela necesita: mejor atención para Venezuela, para nosotros los venezolanos, porque somos trabajadores y luchadores.»

Su mensaje no se basa en la dependencia, sino en la solidaridad. Cree que las personas mayores deben recibir apoyo para que puedan seguir contribuyendo a sus familias y comunidades. 

Mirando hacia adelante 

Como muchas personas afectadas por el terremoto, el mayor deseo de Jesusita es sencillo: regresar a casa y vivir de nuevo con su familia de forma segura. Tener un techo seguro sobre su cabeza le permitiría seguir viviendo la vida que tanto ha trabajado para construir.

Sin embargo, incluso en medio de la incertidumbre, permanece firme. 

«Mientras no tenga mi hogar, bueno, veremos qué pasa – solo el tiempo lo dirá.

«Pero si las cosas no salen bien, tendremos que encontrar la manera de seguir sobreviviendo, porque rendirnos y dejarnos morir tampoco es una opción, y mucho menos en esta etapa, porque siempre he sido una luchadora.» 

Una vida de resiliencia 

A lo largo de su vida, Jesusita se ha adaptado al cambio, ha apoyado a su familia y ha superado desafíos que habrían desanimado a muchos otros. Desde criar hijos y dirigir un pequeño negocio hasta afrontar desastres repetidos, ha abordado cada capítulo con determinación y propósito. 

Hoy, viviendo en una casa de campaña mientras espera volver a casa, sigue encarnando ese mismo espíritu. Su historia es de perseverancia, generosidad y la convicción de que, sea cual sea la circunstancia, siempre hay un camino a seguir. 

Apoyo a personas mayores tras el terremoto 

Tras los terremotos, la red global HelpAge, junto con CADENA International, está apoyando a las personas mayores y sus familias con asistencia esencial, incluyendo lámparas solares, filtros de agua y otros suministros de emergencia. 

También estamos trabajando para identificar y responder a las necesidades específicas de las personas mayores, muchas de las cuales enfrentan dificultades para acceder a la atención sanitaria, ayudas a la movilidad y refugio seguro. Trabajando junto a las comunidades afectadas, queremos asegurarnos de que las mujeres y los hombres mayores se recuperen con dignidad y permanezcan conectados con el apoyo que necesitan. 

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