Crisis de Ucrania: Encuentro con personas refugiadas en Moldavia

Foto: Nina (93 años) huyó de Ucrania con su hija y su nieta

La Directora de País de HelpAge International en Moldavia viajó con sus colegas para visitar uno de los muchos centros de personas refugiadas en Moldavia que se han creado de la noche a la mañana. Compartimos su testimonio.

Hace unos días, el Centro de Protección de Supervivientes de la Violencia, en el sur de Moldavia, era un espacio tranquilo, creado como refugio temporal para mujeres supervivientes de la violencia de género.

Pero ahora resuena el eco de la guerra desatada por Rusia el 24 de febrero de 2022, al abrir sus puertas como primera escala para los refugiados que llegan a la vecina Ucrania.

“Desde hace tres días, el Centro acoge a 30 personas refugiadas. La mitad de ellas han partido esta mañana hacia un futuro destino. Pero otras están en camino y vendrán más”, dice Svetlana, la directora del Centro de Protección.

“Están muy traumatizados y no están dispuestos a hablar de su situación”, dice Aliona, la psicóloga del centro. “Pero lo más importante es que no pueden aceptar lo que les ha ocurrido”.

Me reuní con cuatro personas que estaban alojadas en el Centro, junto con sus hijos e hijas. Todos procedían de las regiones de Odessa y Nikolaev, donde mientras hablábamos se estaban produciendo disparos, bombardeos y cañonazos.

Todas las personas decían “Tenemos suerte de estar aquí”, porque tanto Odessa como Voznesensk están ahora en ruinas.

“Nos preocupan nuestras familias. Mis padres mayores tuvieron que quedarse, y mis amigos no consiguieron escapar”, dice Marina, que huyó con su hijo pequeño.

Otra mujer, Lena, huyó con su hija de dos semanas en brazos. Su madre, de 75 años, y su abuela, de 93, debían llegar ese mismo día.

“He convencido a mi madre y a mi abuela para que vengan a Moldavia, y el Centro nos ha organizado un alojamiento conjunto”. Sonríe y parece feliz por ello. La primera y única sonrisa que le vi durante nuestra visita.

Todas las personas dijeron que estaban inseguras sobre su futuro, angustiadas por la guerra y que no sabían a dónde ir, ni cuál sería su próximo destino.

Sergei, un hombre que había llegado con sus dos hijos, dijo que quería que su familia se estableciera en Bulgaria, y que luego volvería a Ucrania para ayudar al país.

Las mujeres querían quedarse en Moldavia, esperar a que las cosas se asentaran en Ucrania y luego regresar. “Queremos volver a casa, no queremos que la guerra continúe, pero tenemos miedo de que continúe durante un tiempo”.

Marina dijo que estaba muy preocupada por el shock y el trauma que habían sufrido sus hijos, y por cómo podrán continuar sus estudios, en la universidad y en la escuela. Las lágrimas acudieron a sus ojos, ya hinchados, mientras el niño se negaba a comunicarse. Quiere volver con sus amigos en Ucrania.

Las mayores necesidades que tienen todos en este momento son sobre dónde encontrar alojamiento a largo plazo, sus ahorros que se agotan rápidamente y la falta de dinero, los problemas con las tarjetas de identificación y los pasaportes, ya que la mayoría de niños y niñas no tienen ninguno, y cómo encontrar un posible trabajo. Además, hay una enorme necesidad de asesoramiento psicológico para las personas mayores y los menores para restaurar el daño causado a su salud mental.

Hemos dejado la familia con un sentimiento de indignación, pero también de frustración por esta guerra que se ha desatado en el siglo XXI y que ha traído tanto sufrimiento, dolor y muerte. Es absolutamente desgarrador verlo.

Lee el texto original en inglés.

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