Envejecimiento en el siglo XXI: una Celebración y un Desafío

11/01/2019

En este documento se analiza la situación actual de las personas mayores y se examinan los logros que se han conseguido tras la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en las políticas adoptadas por los gobiernos y otros actores. Además se analiza la ejecución del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento.

Evolución de la población

Una característica que cabe destacar del informe es que se centra en las voces de las propias personas mayores, hombres y mujeres de todo el mundo. A continuación se enumeran las diez acciones prioritarias que se recogen el en informe para maximizar las oportunidades que tienen las poblaciones en proceso de envejecimiento:

1. Reconocer que el envejecimiento de la población es inevitable y que es necesario preparar adecuadamente a todos los interesados directos (gobiernos, entidades de la sociedad civil y del sector privado, comunidades y familias) para el creciente número de personas mayores.  Esto debería realizarse fortaleciendo la comprensión y las capacidades nacionales y locales y estableciendo las reformas políticas, económicas y sociales que se necesitan a fin de adaptar las sociedades a un mundo en proceso de envejecimiento.

2. Asegurar que las personas de edad puedan vivir en condiciones de dignidad y seguridad, disfrutando del acceso a servicios sociales y de salud esenciales y que puedan disponer de un ingreso mínimo mediante el establecimiento de medidas mínimas de protección social y otras inversiones sociales que prolonguen su autonomía e independencia, prevengan el empobrecimiento en la vejez y contribuyan a un envejecimiento en condiciones más saludables.  Esas acciones deben basarse en una visión a largo plazo y deben apoyarse en un firme compromiso político y un presupuesto que prevenga los efectos negativos en tiempos de crisis o de cambios gubernamentales. 

3. Ayudar a las comunidades y a las familias a establecer sistemas de apoyo que aseguren que las personas mayores más vulnerables reciban la atención de larga duración necesaria y promover un envejecimiento activo y en condiciones saludables a nivel local para facilitar el envejecimiento en la misma comunidad.

4. Invertir en los jóvenes de hoy, promoviendo los hábitos saludables y ofreciendo oportunidades de educación y empleo, acceso a servicios de salud y cobertura de seguridad social a todos los trabajadores, como la mejor inversión para mejorar las vidas de futuras generaciones de personas mayores.  Es preciso promover el empleo flexible, el aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida y las oportunidades de actualizar la capacitación con el fin de facilitar la integración en el mercado laboral de las actuales generaciones de personas mayores.

5. Apoyar  esfuerzos internacionales y nacionales encaminados a efectuar investigaciones comparativas sobre el envejecimiento y asegurar que los datos y las conclusiones, con sensibilidad de género y cuestiones socio-culturales, estén disponibles para basar en ellos la formulación de políticas.

6. Incorporar el envejecimiento en todas las políticas relacionadas con cuestiones de género, y las cuestiones de género en todas las políticas relativas al envejecimiento, tomando en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y los hombres de edad avanzada.

7. Asegurar la inclusión del envejecimiento y las necesidades de las personas mayores en todas las políticas y programas nacionales de desarrollo.

8. Asegurar la inclusión del envejecimiento y de las necesidades de las personas mayores en las respuestas humanitarias nacionales, los planes de mitigación y adaptación al cambio climático y los programas de prevención y gestión de desastres.

9. Asegurar que las cuestiones relativas al envejecimiento se reflejen adecuadamente en la agenda de desarrollo más allá del 2015, incluido el establecimiento de objetivos e indicadores concretos.

10. Desarrollar una nueva cultura basada en los derechos humanos de las personas mayores y promover un cambio de mentalidad y de actitudes sociales con respecto al envejecimiento y las personas mayores, que no deben ser consideradas meros receptores de medidas de bienestar social, sino miembros activos que contribuyen a la sociedad.  Para esto es necesario, entre otras cosas, impulsar la formulación de instrumentos internacionales de derechos humanos y traducirlos en leyes y reglamentaciones nacionales y medidas que contrarresten la discriminación por motivos de edad y reconozcan a las personas mayores como sujetos autónomos.

Puedes consultar el informe completo en inglés y un resumen del mismo en español aquí

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